Gustavo Cerati sigue entregando hermosas canciones


El 11 de agosto de 1959 nació en Buenos Aires uno de los más grandes íconos del rock en español: Gustavo Cerati.

El argentino cosechó un camino musical llena de éxitos al frente de Soda Stereo y luego como solista, que lo convirtieron en una leyenda del rock suramericano.

Con motivo de lo que sería su cumpleaños 59, la industria discográfica lo celebra con la edición de Satélite Cerati, un álbum que registra otra de sus facetas, la de sus colaboraciones con otros músicos, mayormente haciendo a dúo alguna canción suya o ajena.

El disco,, que incluyen colaboraciones y rarezas en los que Cerati participó como invitado, ya está disponible en Spotify.

En Satélite Cerati, pueden reencontrarse algunas joyas que quizás no fueron de lo más difundido del artista, como su canción Zona de promesas, hecha a dúo con Mercedes Sosa para el álbum de ella Cantora 2. La conjunción de esas dos voces inconfundibles tiene una dulzura suprema, pero que no empalaga. 

El “tarda en llegar y al final hay recompensa” es, a la vez, premonitorio y un acto de justicia poética (dato aparte, buscando precisamente en YouTube se puede encontrar un pequeño diálogo entre Sosa y Cerati, en el que ella le elogia su voz: “Qué particular es tu voz, Gustavo, los franceses dicen 'particulier', cuando es algo que no se puede describir” y él, admirado ante tamaño mimo apenas esboza un “ajá”).

Las dos canciones que hizo en vivo con Luis Alberto Spinetta en el recordado concierto de Las bandas eternas en Vélez también quedarán para la eternidad. Bajan, de Spinetta, y Té para tres, suya, guardan la emoción justa y, en cuanto a la composición y ejecución serían fácilmente intercambiables, se apropia cada uno de los versos que le toca cantar y podríamos ignorar por siempre quién compuso qué.

También destacan la versión de Eiti Leda, de Charly García, que cantó con Fabiana Cantilo, y la de Los libros de la buena memoria (otra vez de Spinetta), con producción orquestal de Lito Vitale. Y resulta un placer y una rareza escucharlo cantar en inglés una canción de Los Beatles, I’m Losing You, que grabó junto a Durabeats, una banda argentina tributo a los de Liverpool.

En plan electrónico está Mareo, que grabó con el Bajofondo Tango Club de Gustavo Santaolalla y que resultó el hit de Mar dulce, el álbum que la incluía.

Y también está, claro, la versión de Bring on the Night (Tráeme la noche) que registró con Andy Summers, el guitarrista de The Police, banda de la que Gustavo era muy fan. 


La historia oficial cuenta que Cerati fue tentado para hacer una gira con Summers y Stewart Copeland (el baterista de The Police) tocando el bajo y cantando, es decir ocupando el lugar de Sting. 

No sólo no lo hizo porque tenía proyectos propios que le interesaban más, sino que en esa grabación terminó tocando él una parte de guitarra que Summers no podía resolver.

Así como desde esta misma columna critiqué un tiempo atrás la hipotética “reunión” de Soda sin Gustavo -algo que también su hijo Benito desestimó de plano-, la salida de este disco es una buena noticia, porque las canciones que hay en él tienen valor por separado, pero más al estar juntas. 

Autor: Clarín/Buenos Aires, Argentina
Publicado el Domingo 12 Agosto 2018 / 09:23 hrs