Yale y Harvard en busca de la felicidad

“El hombre feliz es aquel que, siendo rey o campesino, encuentra paz en su hogar”.  Goethe.

En los diccionarios, definen a la felicidad como el estado de ánimo de la persona que se siente plenamente satisfecha por gozar de lo que desea o por disfrutar de algo bueno.

Su origen etimológico, del latín, procede del vocablo felicitas, se traduce en fértil. Cita: Julián Pérez Porto y Marina Merino, 2009, http://definicion.de/felciidad/

Desde el punto de la Psicología, escribe  Yolanda Cristina Sánchez Sánchez, “La felicidad se puede definir como una combinación entre la satisfacción que una persona tiene con su vida personal (familiar, de pareja, trabajo) y el bienestar mental que siente en el día a día. Ser feliz significa encontrarse en un estado mental de bienestar compuesto de  emociones positivas, desde la alegría hasta el placer. El concepto de la felicidad es difuso y su significado puede variar para distintas personas y culturas. Términos relacionados son bienestar, calidad de vida, satisfacción y plenitud.”

La citada autora establece:” la fórmula matemática o los factores que determinan nuestra felicidad, “El bienestar Subjetivo” o SWB sus siglas en inglés: Nuestros genes determinan nuestra felicidad en un 50% sobre 100. Por otro lado, el 10% está determinada por las circunstancias que nos rodean. Y el 40% restante está desencadenado por las actividades que hacemos a diario (Lyubomirsky, Sheldon y Schkade, 2005). Por lo que dicho lo anterior, podemos llegar a la conclusión de que nuestra felicidad está regida por estos tres elementos y de que, aunque exista un 60% de nuestra felicidad que no podamos controlar aún nos queda un 40% del que si somos responsables en las actividades que forman parte de nuestra vida diaria.”

En esa tesitura, encontramos ahora, que, en nuestro mundo tan evolucionado, existen muchas causas que provocan infelicidad: la pérdida de un objeto, la muerte de una mascota, estar en bancarrota, la perdida material de un ser querido, ahora se suma la adicción por los video juegos o los teléfonos celulares, y desde luego las adiciones a drogas o sustancias, todo ello genera depresión, ansiedad o infelicidad, como usted quiera clasificarlo. Bajo esta perspectiva ahora Universidades de prestigio mundial como Yale y Harvard han puesto de moda una materia o clase que tiene que ver con el Tema de felicidad.

En el diario El País, en España se ha publicado el siguiente encabezado: “El curso con más demanda de Yale va de la felicidad (y esto es lo que enseñan)”.

La nota del diario español, en lo conducente establece, lo siguiente:

“Nunca, a lo largo de los 317 años que la Universidad de Yale lleva fabricando genios para el mundo, un curso había tenido tanta demanda. A principios de enero de 2018, en menos de diez días después de que se anunciara, 1.182 estudiantes (es decir, aproximadamente uno de cada cuatro alumnos de Yale) se habían inscrito para recibir las clases de la profesora Laurie Santos sobre felicidad. El lugar en el que estudiaron Meryl Streep, Jodie Foster, Edward Norton, varios primeros ministros y políticos de todo el mundo (del matrimonio Clinton a Ernesto Zedillo y Mario Monti) y un buen puñado de premios Nobel y Pulitzer se había convertido en viral gracias a Psychology and the Good Life(Psicología y buena vida) o Felicidad 101, como se conoce al curso de seis semanas impartido por Santos. El éxito ha sido tan abrumador que la Universidad ha decidido ofrecerlo online y gratis en Coursera, la plataforma online donde las mejores Universidades de mundo comparten algunas de sus clases.”

Laurie Santos, la Profesora de dicha Catedra explica el porqué del éxito de esta materia: “La asignatura tiene tanto éxito por dos razones: en primer lugar, porque se centra en una cuestión tan importante como qué puedes hacer para ser más feliz y vivir una vida mejor, un asunto que interesa a muchísima gente de manera natural; pero la segunda razón es que se enfoca a la ciencia del cambio de conductas, es decir, cómo podemos poner nuestras metas en acción”. Continua Santos y señala que: “para poder acceder a Yale, los estudiantes tuvieron que privarse en secundaria de dar prioridad a su felicidad, adoptando hábitos de estudio draconianos que aseguraran su admisión. La profesora, que también dirige uno de los colegios mayores en el que constata a diario la ansiedad y el estrés de los alumnos, explicaba en el periódico de Yale que programó la asignatura por su deseo de enseñar a los estudiantes formas respaldadas científicamente de lidiar con el estrés y, sobre todo, para luchar contra la creencia de que los alumnos sobresalientes no pueden tomarse un descanso. Según un informe de 2013 del Consejo del Colegio de Yale, más de la mitad de los estudiantes solicitan atención psicológica al departamento de salud mental de la Universidad. Santos asegura rotundamente que la suya es “posiblemente la asignatura más difícil” al contrario de lo que pueda parecer. Sobre todo, si los alumnos consiguen llevarla a la práctica y conseguir la meta final.”

La profesora Laurie Santos, que también es directora del Laboratorio de Cognición Comparativa de Yale, señala que:” todas las personas felices comparten algunos rasgos: Los estudios demuestran que aquellos que priorizan sus relaciones sociales y dedican tiempo a las personas que les importan, aquellos que experimentan gratitud a menudo, aquellos que no ignoran hábitos saludables como el sueño y el ejercicio y, sobre todo, aquellos que le dan más importancia a tener tiempo que a tener dinero son mucho más felices Continua, la profesora, “No importa en qué punto te encuentres, la investigación ha demostrado que siempre hay cosas que puedes hacer para aumentar tu bienestar, pero hace falta mucho esfuerzo intencional”.

Del mismo tema, pero en otra Universidad de prestigio en los Estados Unidos y en el mundo, específicamente en Harvard, Tal Ben Shahar, director de la cátedra de felicidad de la Universidad de Harvard, establece, por qué es importante enseñar felicidad y cuáles son las lecciones más importantes que sus estudiantes aprenden en ella.
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“Lección 1: Dese permiso de ser humano: cuando aceptamos las emociones -como el miedo, la tristeza o la ansiedad- es natural que queramos sobreponernos a ellas. Rechazar nuestras emociones, positivas o negativas, lleva a la frustración y a la infelicidad. Tenemos una cultura obsesionada con el placer y creemos que la marca de una vida justa es la ausencia de malestar; y cuando experimentamos el dolor, lo tomamos para indicar que algo debe estar mal en nosotros. De hecho, hay algo malo en nosotros si no vivimos la tristeza y la ansiedad, que son emociones humanas. La paradoja es que cuando aceptamos nuestros sentimientos, cuando nos damos permiso de ser humanos y experimentar las emociones dolorosas, estamos más abiertos a tener emociones positivas.

Lección 2: La felicidad está en la intersección entre el placer y el sentido: Sea en el trabajo o en la casa, el objetivo es comprometerse en actividades que son tanto significativas en lo personal como placenteras. Cuando esto no es posible, asegúrese de que existan los propulsores de felicidad, momentos durante la semana que le proveen placer y significado. Los estudios científicos muestran que una hora o dos de una experiencia placentera y con sentido puede afectar la calidad de un día entero, o aún toda una semana.

Lección 3: Recuerde que la felicidad depende del estado de nuestra mente: y no de nuestro estatus o de nuestra cuenta bancaria. Excluyendo situaciones extremas, nuestro nivel de bienestar está determinado por las cosas en las que escogemos enfocarnos y en nuestra interpretación de eventos externos. Por ejemplo, ¿nos enfocamos en la parte vacía o la parte llena del vaso? ¿Vemos los fracasos como catástrofes o las vemos como oportunidades para aprender?

Lección 4: ¡Simplifique!: Estamos por lo general muy ocupados tratando de incluir más y más actividades en menos tiempo. La cantidad influencia la calidad, y comprometemos nuestra felicidad al tratar de hacer demasiado. Saber cuándo decir no a los demás significa decir si a nosotros mismos.

Lección 5: Recuerde la conexión mente-cuerpo: Lo que hacemos o no hacemos con nuestros cuerpos influencia nuestra mente. Ejercicio regular, dormir adecuadamente, tener hábitos saludables de comida, todo eso lleva a tener una buena salud mental y física.

Lección 6: Exprese gratitud, cuando sea posible: A veces damos por hecho todo lo que sucede en nuestras vidas. Aprenda a apreciar y a disfrutar las maravillosas cosas que pasan en la suya, desde la gente hasta la comida, desde la naturaleza hasta una sonrisa.

Lección 7: Priorice sus relaciones: el mayor factor que predice el nivel de felicidad es el tiempo que se pasa con la gente que a uno le importa y que se preocupa por nosotros. La más importante fuente de felicidad puede ser la persona que está sentada al lado suyo. Aprecie a los demás y disfrute el tiempo que pasa con ellos.”

Cita: https://www.semana.com/vida-moderna/articulo/como-encontrar-la-felicidad-segun-profesor-de-harvard/557565

EN SINTESIS, Una vida saludable, placentera, armoniosa, con los seres humanos y con el entorno, con una mente tranquila, con valores y principios, de la mano de Dios, respetando a nuestros semejantes, genera una mejor calidad de vida, volver a lo tradicional, a las reuniones familiares, a las pláticas con los amigos sin los celulares, a caminar en los parques, a salir a pasear a las mascotas, todo aquello que poco a poco ha sido cambiado por las nuevas tecnologías, deben volver a ser pate importante de nuestro diario vivir, empecemos con poco y logremos una satisfacción plena, y con ella procurar ser feliz.

Nos vemos en la próxima Dios mediante mariolongoria55@hotmail.com

Autor: Mario Alberto Longoria Gómez/Opinión
Publicado el Sábado 27 Octubre 2018 / 14:20 hrs