CNDH emite recomendación por caso de menor enjaulado


La Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) resolvió nueve expedientes de violaciones a derechos humanos en tres escuelas de educación preescolar, cuatro primarias y una secundaria de la Ciudad de México; un preescolar comunitario del CONAFE en el Estado de Hidalgo y una secundaria en Tabasco.

El caso de Tabasco es el de Kevin, quien en julio de 2014 fue atado, golpeado y metido dentro de una jaula por parte de sus compañeros de la secundaria Carlos Pellicer Cámara, en el municipio de Emiliano Zapata.


La CNDH determinó que en todos los casos, las autoridades escolares responsables incurrieron en omisiones en cuanto al deber de cuidado y la inobservancia del interés superior de la niñez que están obligados a cumplir, lo que se tradujo en la vulneración de los derechos humanos al trato digno, a una vida libre de violencia, a la integridad y seguridad personal, y al derecho a la educación.

La CNDH instruyó la determinación de las responsabilidades de los servidores públicos involucrados y la reparación del daño a la víctima. Por desgracia, lo anterior no es posible debido a que la víctima, de nombre Kevin, murió ahogado en marzo de 2016 al tratar de salvar a sus hermanos mientras se bañaban en las aguas del río Usumacinta, en el municipio de Emiliano Zapata.

La recomendación, emitida a finales del 2018, se dirige al gobierno de Tabasco para que, en coordinación con la Secretaría de Educación Pública (SEP) lleve a cabo las medidas adecuadas para garantizar la integridad del alumnado en los planteles de educación básica del estado de Tabasco.

El expediente número CNDH/2/2014/4576/Q parte de las notas periodísticas que dieron cuenta a nivel nacional de los hechos, en los que un estudiante fue sujetado por otros alumnos del plantel de pies y manos con cinta canela, golpeado e introducido en una jaula.

En su declaración ministerial, la madre del menor refirió que, tras ver las imágenes, pidió hablar con el director del plantel, quien se limitó a referirse que por el acuerdo 98 tenía prohibido castigar a los alumnos y que sólo podía dar carta de mala conducta, de manera que no le dieron ninguna solución. Luego de que el director no levantó ningún acta y no ofreció ninguna alternativa, la víctima dejó de acudir a la escuela.

En la evidencia fotográfica la CNDH advirtió que son seis adolescentes los que participaron activamente en las agresiones que recibió el menor. La víctima refirió que había sido agredido en seis ocasiones antes por sus compañeros, y que tres días antes había sido golpeado en la cara por ellos, que aprovecharon que un profesor no llegó a clase.

En su declaración, la víctima refirió que el día de los hechos 

…Estaba en la cancha múltiple de la escuela secundaria, a la hora de educación física, como a las seis diez de la tarde, pero no teníamos maestro de educación física, pero el director dijo que saliéramos a la cancha a jugar futbol, y estando yo parado en la cancha me agarraron mis compañeros y me tiraron entre los tres al suelo… me amarra mis manos con cinta canela y me enrolla mis manos con la cinta, y yo me movía mucho para impedir que me amarraran mis manos, uno le dice a otro que se me monte para que yo no me mueva, se pone encima de mí y se sienta sobre mis tobillos y con sus manos sujeta mis rodillas y siento dolor y ya no me muevo… me pone cinta en mis tobillos y logra hacerme como un nudo, ahí agarraron la jaula y me la pusieron encima, me dejaron encerrado y ponen arriba de la jaula como tres blocks para que yo no pudiera salir de la jaula, y luego a como pude… logré salir de la jaula y me fui a mi salón de clases y se burlaban de mí, diciendo que YO ERA UN ANIMAL, y yo por miedo no dije nada…

De acuerdo con la opinión psicológica elaborada por un especialista de la CNDH, la víctima presentó reacciones fisiológicas y psicológicas que evidenciaban la presencia de una afectación psicológica grave a causa del bullying, ya que sufrió de maltrato psicológico, verbal y físico en forma reiterada a lo largo de un tiempo determinado.

Dos años después de los hechos, y sin haber recibido respuesta satisfactoria por parte de las autoridades, Kevin pereció a orillas del río Usumacinta, donde se bañaba con sus hermanos, en un intento por salvarlos de morir ahogados en una zona peligrosa, junto a costaleras colocadas para prevenir inundaciones.


Autor: Agencias/Ciudad de México
Publicado el Martes 8 Enero 2019 / 12:12 hrs