No es lo mismo ser borracho que cantinero

¿A qué nos referimos? Pues a que aunque los borrachos y cantineros tengan los mismos temas para abordar y se encuentren en el mismo lugar depende del lado de la barra que se encuentre cada uno el trato que les dará, si defenderá o reclamara.

Y lo mismo pasa con los politicos, abordan los mismos temas, pero depende del lado que se encuentren y los tiempos el trato que le darán, los que están en el poder defenderán sus acciones y los opositores las cuestionaran y dirán que con ellos todo puede cambiar, que se tendrá mejor trato para la gente y se contara con mejores servicios en el lugar.

Así es siempre, más cuando andan encampanados y son oposición se desgarran las vestiduras señalando los desaciertos  de los que están en el poder, las necesidades del pueblo las usan de bandera para encender los ánimos del respetable.

Siempre, a los encampanados, se les escucha decir que  si el voto les favorece solucionaran, como por arte de magia, los problemas que tiene la población aunque no tengan ni idea de la complejidad de los temas.

Incluso si pierden la elección diseñan sus promocionales con frases como aquella que decía “Estaríamos mejor con López Obrador”

Luego, cuando asumen el poder se pasan parte de la administración culpando a los del pasado para justificar que no ha podido hacer lo que tanto prometieron, muy recurrente también en las administraciones municipales.

Cuando los políticos llegan al poder y no pueden cumplir todo lo que prometieron o ven que las cosas no son como ellos creían es donde se dan cuenta que no es lo mismo ser borrachos que cantineros.

Exigir cualquiera puede, más cuando se anda en campaña y se es oposición, cumplir es lo difícil, peor si no se tiene oficio político, capacidad de gestión, sensibilidad o responsabilidad social, bueno, que ni siquiera saben cuidar la investidura.

Como borrachos, opositores,  se la pueden pasar exigiendo, pero cuando ya están del otro lado de la barra es cuando se dan cuenta que las cosas son diferentes, lo malo es que muchas veces la incapacidad la quieren disfrazar, les gana la soberbia, creen que a ellos nadie les puede cuestionar y no quieren aguantar reclamos del respetable que exige resultados, que atiendan bien el changarro no que los manden con la más fea a bailar.

El problema es que no hay una ley que regule las promesas de campaña de ahí que los encampañados, más cuando son oposición, se la pasan prometiendo y luego al pueblo le quedan a deber porque no saben realmente como tienen que asumir su responsabilidad.

En fin, la situación es que todo político debe saber hasta dónde puede en campaña prometer, cada vez el pueblo es más exigente, ya no perdona que cuando llegan al poder en lugar de ponerse a trabajar para el pueblo disfrazan su incapacidad culpando a los que se fueron y así se la pasan buena parte de la administración.

Al llegar al poder y se dan cuenta que no todos los problemas se pueden resolver o de plano no saben que hacer  es cuando comienzan a ver, claro, si la soberbia no les gana,  que no es lo mismo ser borracho que cantinero.

Autor: Rosa Elena González Hernández/Opinión
Publicado el Jueves 28 Febrero 2019 / 02:47 hrs