Con los diablos al Presidente le despertó la fiera

No cabe duda que en ocasiones más temprano que tarde las fieras, por más sometidas que parezcan estar, si hay descontento o se sienten agraviados, se manifiestan.

Lo mismo sucede con  el pueblo, El Tigre, que confió en el Presidente ANDRES MANUEL LOPEZ OBRADOR, comienza a despertar, se manifiesta.

Ya van varias veces que ANDRES MANUEL tiene reclamos del respetable, no solo de los fifís, igual comienza a verse el descontento popular, bueno, hasta en plena carretera grupos de personas le gritan “Andrés nos fallaste”.

Si, tal parece que el tigre, pueblo, comienza a despertar, la más reciente muestra de ello fue en la inauguración del estadio de béisbol de los Diablos Rojos del México.

Al grito de fuera, fuera,  la fiera desde el graderío amenazante rugía, haciendo que el desconcierto se reflejara en el rostro del mandatario nacional.

Hasta al empresario  ALFREDO HARP HELU que convive con los diablos parecía se le aparecía el chamuco, apenas entraron al estadio comenzó la rechifla en contra del mandatario nacional y el nerviosismo se le reflejaba en el rostro, los beisboleros bateaban al invitado de honor en su casa, lo que definían como el paraíso se convirtió en infierno para el ego del Presidente.

Cierto, no es la primera vez que el abucheo del respetable cae como balde de agua sobre algún mandatario, han sido varias las rechiflas épicas en los estadios para mandatarios, enfrentarse al graderío no es fácil, los aficionados, los que pagan un boleto de entrada por ese espectáculo deportivo, lo que menos quieren es un espectáculo político.

Aquí la situación es que el Presidente no imagino que le sucediera a él, pensó que las rechiflas solo eran para los de la mafia del poder  pero en el rostro le estalló la realidad.

Lo peor del caso es que muy a su estilo y para disimular su desconcierto y coraje, ANDRES MANUEL LOPEZ OBRADOR, al tomar el micrófono, en lugar de inteligentemente mostrarse humilde, tolerante y respetuoso de las diferentes expresiones, dijo que ahí estaba la porra del equipo fifí enardeciendo más a los presentes.

A LOPEZ OBRADOR se le olvida que es el presidente de todos los mexicanos, que aunque existan diferentes opiniones políticas él debe respetar todas, al menos en el discurso, el problema es que ante la falta de  razón y capacidad rápida de reacción para enfrentar lo sucedido y dejar al pueblo convencido de que es el presidente que el país necesita, arremete en contra de los que no le alaban, le da por tirar culpas.

Seguramente, en el caso de lo sucedido con los beisboleros,  el presidente esperaba que al hacer su aparición en el diamante estallaran los aplausos y vivas para su gestión, pero no entendió que no se trataba de un evento político, con acarreados, tampoco estaba entregando algún apoyo, el estadio que se inauguraba es propiedad privada y el respetable, la fanaticada de los Diablos Rojos, pagan un boleto, por lo tanto lo que esperaban era un juego, un espectáculo deportivo, no discursos políticos.

La gente acude a los estadios a ver a sus equipos favoritos pero más que eso a pasar un rato agradable, desestresarse, olvidarse de los problemas y descansar de la clase política por lo tanto no ven con buenos ojos que antes de sus estrellas sean los políticos los que en los estadios hagan su entrada triunfal.

En fin, la situación es que en la casa de los diablos al presidente se le despertó la fiera.

Autor: Rosa Elena González Hernández/Opinión
Publicado el Lunes 25 Marzo 2019 / 00:50 hrs