Siguen los estropicios de Naborita

A la primera madre del municipio de Río Bravo, Tamaulipas, Rosalba López de Ulibarri no la detiene nada. Se siente la alcaldesa, y como tal, manda, ordena, cesa y da cargos de cualquier nivel del Ayuntamiento.

El hijazo de su vidaza –Carlos Uibarri, el presidente municipal–, si se da por enterado aplaude los mandatos de su progenitora.


Si no se percata: es lo mismo.


La señora, a quien ya se le conoce como doña Naborita –por aquel personaje célebre de los Polivoces- mete mano donde quiere.


Desde asuntos de finanzas públicas, hasta nombramientos de organizaciones altruistas como la Cruz Roja o agrupaciones cívicas como el Comité de Festejos del Día del Turista en Nuevo Progreso.


Se pensaba que la señora López de Ulibarri, hacía esos movimientos por su vocación política. Pero no. Los afectados por sus prepotentes actitudes, descubrieron que va por el control de esas organizaciones porque cree que en ellas se manejan muchos fondos económicos.


Ese, parece ser el motivo fundamental del interés de doña Naborita.


Una de las acciones más repudiadas por la sociedad riobravense, fue el reemplazo del equipo de Nohelia Cantú de Millán de la Cruz Roja, para instalar en esa asociación altruista a Joselyn Cantú de Quintanilla quien se ha caracterizado por su actividad en partidos políticos pero no en actividades filantrópicas.


Hoy la Cruz Roja, es una fuente de financiamiento de la madre del alcalde panista y de la propia familia Quintanilla Cantú.


Hoy, brilla por su opacidad la benemérita institución a la vez que ha caído de los plausibles estándares de calidad y calidez que la solidaria Nohelia Cantú de Millán impuso en años de trabajo.


¿A quien responsabilizar de esa pifia que afecta a cientos de ciudadanos vulnerables que no tienen instituciones de salud públicas a las cuales recurrir?


No hay otra persona: la señora López de Ulibarri, que desde su desplazamiento de la candidatura a diputada local que soñaba, pasó a ser la mami chiflada del Ayuntamiento riobravense.


Otro estropicio de la primer mamá del Ayuntamiento, es el desmantelamiento del Comité de Festejos del Día del Turista de Nuevo Progreso. Para tomar el control de ese organismo que tiene décadas de operar libremente y en función de los intereses de los prestadores de servicios del poblado, la señora López de Ulibarri, metió a chaleco en esa organización cívica a la CANACO para incorporar a sus testaferros y controlar los recursos económicos que se manejan para el impulso del turismo de Nuevo Progreso.


El resultado: el pasado 21 de marzo, día del turista en el poblado, fue presidido por la orgullosa madre y el hijazo de su vidaza.


Muchas inconformidades ha generado la primera madre del municipio.


Las quejas, ya llegaron al gobernador.


Doña Naborita y su hijazo, ni se han dado por enterados.

Autor: José Ángel Solorio Martínez/Opinión
Publicado el Domingo 24 Marzo 2019 / 03:40 hrs