El trancazo que AMLO se dio a sí mismo


El Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática (INEGI) dio a conocer la medición trimestral que realiza sobre el crecimiento de la economía nacional, donde en el periodo abril – junio el dato relevante es que se registró un crecimiento del 0.1 por ciento, lo que indica que el país no está en recesión técnica, como pronosticaron en semanas recientes grupos financieros, pero la economía está estancada.

Según el INEGI, en el segundo trimestre, el Producto Interno Bruto (PIB) creció 0.1 por ciento en términos reales, en comparación con el primer trimestre de 2019 con cifras ajustadas por estacionalidad. Al analizar por componentes, las actividades terciarias crecieron 0.2 por ciento, las secundarias no tuvieron variación, y las primarias, en el campo, cayeron 3.4 por ciento.



El INEGI indicó que hubo crecimiento de 0.3 por ciento real en todo el primer semestre de 2019, comparado con el mismo periodo de 2018.

En su conferencia de prensa matutina el presidente Andrés Manuel López Obrador celebró el crecimiento de 0.1 por ciento de la economía en el segundo trimestre de 2019 porque dijo que con esto “se despeja el miedo, la desconfianza” de una recesión económica.

Comentó que las cifras divulgadas por el INEGI eran “una muy buena noticia” y ratificó su expectativa de crecimiento de 2 por ciento de la economía para el final de este año.

Para el presidente López Obrador la economía del país va muy bien y “contrario a lo que pronosticaron algunos, que se iba a caer la economía e íbamos a entrar en recesión, afortunadamente la economía creció. No les funcionó su pronóstico a los expertos.”

Para el presidente las cifras del INEGI demuestran “que sí, con austeridad, gastando bien, se puede crecer. Que con el gasto bien orientado a quienes más lo necesitan se puede reactivar la economía”. (La Jornada, 31 de julio de 2019)

En redes sociales se recordó que lo que ahora celebra el presidente López Obrador antes, cuando se encontraba en la militancia política de oposición, lo consideraba un desastre.

El mes de enero de 2014 fue malo para la economía mexicana pues sólo creció el 0.8 por ciento.

Este hecho fue criticado por el líder de oposición Andrés Manuel López Obrador en su cuenta de Twitter con el siguiente texto:

“En enero la economía creció 0.8%, es decir, nada. EPN y Videgaray no saben cómo hacerlo. Perdón, pero con nosotros sería distinto y mejor”.

Lo real es que la economía de México no va bien y que por mucho que el gobierno de López Obrador celebre, los riesgos de recesión permanecen. El crecimiento del 0.1 por ciento del segundo trimestre no es crecer, eso es sabido. El impacto real de la cifra no es en el campo de la economía, sino en el de la política porque permite al proyecto de la 4T evadir el riesgo que anunciaban los analistas de diversos bancos, de dentro y fuera del país.

Recientemente, el secretario de Hacienda, Arturo Herrera, anunció un programa para activar la economía nacional. “Para empujar la economía mexicana se aplicarán 485 mil millones de pesos en la segunda mitad del año”. Se otorgarán créditos a empresas y consumidores, que deberán esperar los tiempos del trámite.

Asimismo, confía en que el segundo semestre del año registre mayor dinamismo la economía, como resultado del anticipo del gasto y de las licitaciones para la construcción de infraestructura.

De ser necesario, a finales de año se utilizarían alrededor de 121 mil millones de pesos del Fondo de Estabilización de Ingresos Presupuestarios (FEIP), con el propósito de compensar la caída en la captación de recursos petroleros derivado de la reducción en la plataforma de extracción de crudo y así estabilizar el gasto público.

Según el secretario de Hacienda la economía mexicana no está en recesión técnica –al no haber acumulado dos trimestres seguidos con desempeño negativo–, pero reconoce que hay desaceleración.

El crecimiento del 0.1 por ciento no es para celebrar, es la evidencia de que la economía del país es dependiente del gasto público y si éste se detiene, como ha sucedido en el arranque de la 4T, a los que se agregan factores externos y determinaciones erráticas del gobierno que no generan confianza a los inversionistas, entonces nos encontramos en un escenario en el que único que lo positivo es el anuncio de reactivar la economía en el segundo semestre.

Riqueza, crecimiento y desarrollo solo se logran con trabajo. El reparto de dinero consolida la clientela política, por eso 0.1 por ciento lo celebra Ya Sabes Quién.

Autor: EFE/Especial
Publicado el Viernes 2 Agosto 2019 / 02:36 hrs