El marketing político no vende ideas vende personas

Arabela García
Opinión (Martes 8 Enero 2020).- El elector sabe que está eligiendo a una persona para solucionar sus problemas. Y que más allá de los temas y de la política hay un ser humano implicado en la toma de decisiones trascendentes.

Según el Big Five, , la personalidad  de los lideres  está integrada por 5 factores esenciales. Energía, Afabilidad, Tesón, Estabilidad emocional y Apertura mental.

Sin embargo cual es  la marca que debería  tener el líder ¡!!!!; que es usted ¡líder político, líder de masas, solo puede ser conocida y reconocida a través de su origen, su historia, sus hechos y sus logros, y la forma en que todo ello se integra y se proyecta a su entorno y al mundo en y desde su figura.

 Obviamente, estamos hablando de su marca personal. Y en su caso, líder político, líder de masas, esta marca personal tiene que ser contentiva, portadora, medio de comunicación pública, y por qué no, plataforma de venta al electorado, de unos principios, unos valores, un ejemplo, unos conceptos y modelos de vida y conducta compatibles con el mensaje que usted vende a la sociedad que pretende liderar. De otro modo, caerá indefectiblemente en la incoherencia, la demagogia, la mentira, el fraude. O sea: más de lo mismo. Y su marca personal quedará “marcada” como uno más, o más de lo mismo.

No puede usted vender un mensaje de cambio, si sus prácticas para captar adeptos y arribar al poder, votos, son las mismas (cuestionables y cuestionadas) que han sido histórica y/o recientemente aplicadas por aquellos a quienes usted pretende sustituir.
No puede usted vender una promesa transformadora si sus acciones denotan la permanencia, el anquilosamiento y hasta la defensa de las viejas praxis.

No puede usted pretender que lo sigan muchos, si sus actos demuestran que su proyecto está enfocado en mantener el statu quo a favor de los mismos pocos de siempre.
No puede usted ofrecer modelos de empoderamiento social masivo e incluyente, si en su proyecto político personal se aprecia claramente un creciente empoderamiento excluyente y selectivo.

A  ANDRES MANUEL LOPEZ OBRADOR, le fallan  los BIG FIVE, también a LA BORREGA, sobre todo porque dicen  y hacen todo lo contrario  de lo que ofrecieron al pueblo cuando andaban en campaña y a las perspectivas de un  gobierno de cambio, hacen todo igual o peor que a quienes criticaron con tanto ahínco.

¡!!Porque aniquilar a los líderes, buenos o malos ¡!!; La muerte del general Qasem Soleimani, considerado como "el segundo hombre más poderoso de Irán" - solo por detrás del mismísimo ayatolá Ali Jamenei-, promete encender aún más la tensión entre EEUU e Irán. Porque su muerte, en un "bombardeo selectivo" estadounidense, no es como la ejecución de otros "enemigos de EEUU" como Bin Laden o Al Bagdadi. Soleimani ha sido la "mano ejecutiva" de la expansiva política de influencia iraní en Oriente Medio, una figura pública muy reconocida en Irán y cercana  a Jamenei.

Para muchos parecía invencible, omnipotente y omnipresente, "la mano negra" detrás de muchos conflictos en la región. El general Soleimani era el oficial iraní que ha estado remodelando Oriente Medio para que encaje en los intereses de la República Islámica. Al frente de las brigadas de la Fuerza Quds de la Guardia Revolucionaria, el general Soleimani ha dirigido la guerra de Assad en Siria y el avance de las milicias chiíes contra el autoproclamado Estado Islámico en Irak, donde finalmente encontró la muerte en un bombardeo selectivo de EEUU.

Sin embargo DONALD TRUMP, en su hipótesis  asegura que el líder asesinado por su gobierno al parecer era un peligro para su país.

Por otro lado la gente de Irán  quería a su líder asesinado, lo consideraba un guía espiritual, un protector y un personaje de cambio.

Lo antagónico seria; porque ambos en su liderazgo han  dejado de ejercer las Big five, cual es el elemento  que les ha fallado, lo cual podría llegar al genocidio de convertirse esto en una tercera  guerra mundial, cuando en pleno siglo podemos gozar de tener mayores conocimientos que antaño.
Lo mismo sucede por la parte de Estados Unidos;  el radicalismo de TRUMP sobre temas migratorios entre otros solamente puede llevar a este líder  a un verdadero juicio en el que se mantiene ahora, a la caída de su gobierno o a la muerte como ha sucedió en otros tiempos y en otros espacios y para ejemplos muchos.

El marketing político no vende ideas, modelos, ni proyectos: vende personas, o sea, se convierte de facto en marketing personal. La gente no compra una idea: compra a la persona que la propone y sustenta. No compra una propuesta de cambio, sino a la persona que ha de ser el agente de ese cambio.

 Las ideas, los modelos, los proyectos, son intangibles, o en todo caso, se hacen tangibles (legibles) en papel o pantalla, estando entonces requeridos de materialización práctica; pero las personas que los proponen y promueven son muy reales y tangibles, y pueden ser responsabilizadas por un resultado, sea este favorable o desfavorable.

Los líderes son personas. La gente compra personas. Y no se puede vender con efectividad a una persona cuya marca personal (su origen, su historia, sus hechos, su praxis, sus logros) es conceptual y contextualmente débil en términos de liderazgo, por ser incompatible con el mensaje que promueve.

 Recordemos que la efectividad integra la eficacia (logro de los objetivos) con la eficiencia (uso adecuado de los recursos para el logro de los objetivos). La efectividad del marketing político (que como ya hemos dicho, se torna personal) no se mide solamente en función del proceso (en el que se utilizan y aplican los recursos), sino (y sobre todo) del resultado y su sostenibilidad en el tiempo.

Parece contradictorio y hasta paradójico, pero no lo es. Porque la influencia y capacidad movilizativa de un líder político cuya marca personal sea inconsistente con su mensaje, no será nunca sostenible en el tiempo, aunque gane unas elecciones; la gente no creerá en él. 

La influencia y capacidad movilizativa de un líder político cuya praxis asuma cualquier medio en aras del fin, tampoco; porque ello impactará directa, fuerte y negativamente sobre su credibilidad, y desde ella, sobre su marca personal. En ambos casos, la debilidad de marca y los procesos mal llevados afectarán la sostenibilidad de los resultados en el tiempo.

Usted cree que nuestro presidente de  México, cuenta con los cinco factores de los Big Five,  antes mencionados y/o actúa de manera diferente entonces que lo juzgue el electorado, o si conoce usted a un alcalde con ciertas características, así como gobernador alguno, diputado o senador, entonces  serán buenos o malos políticos.

QUE ES EL MODELO DE LOS BIG FIVE

En psicología, el Modelo de los cinco grandes (o simplemente Big Five) es un cuestionario que evalúa y analiza la composición de cinco dimensiones de personalidad en su sentido más amplio. Estos factores fueron encontrados experimentalmente en una investigación sobre las descripciones de personalidad que unas personas hacían de otras (Goldberg, 1993)

Hora de publicación: 22:57 hrs